Sobre mi


Esta soy yo. Y quiero contarte una historia.

Seguro pensarás que este es mi hobby. Y sí, lo es. Pero también es mi trabajo. 

Hoy soy bordadora. Antes fui periodista, maquilladora y peinadora. En unos años más, no lo sé.

Vengo de una familia llena de mujeres creativas, que priorizamos lo bonito antes de lo funcional. Amamos las mesas lindas, las flores, los olores y las camas con muchas corridas de cojines. 

Una vez una profesora de arte me dijo que el árbol que hice, no estaba bien porque no se parecía a un árbol. Mi árbol era un triángulo y estaba lleno de triángulos más chicos en colores azules y morados. A mi me encantaba. Pero esa fue la primera vez, de muchas, que sentí que el arte no era lo mío. 

Me di una vuelta larga, de esas vueltas necesarias para partir firme. Y a los 30 años llegó a mis manos el bordado. Llegó como una forma de sentirme parte de algo, como un bastón para poder partir de cero. Pero llegó con tanta fuerza que se instaló en mi vida como parte de mi terapia, de un proceso de ir hacia adentro que había estado postergando. Y durante años fue mi refugio. Siete años después, decidí que iba a ser artista aunque me sienta súper lejana a ese título. 

Descubrí que sí era creativa, que las cosas manuales sí se me daban. Que lo que hacía generaba suspiros, y que a mi me motivaban mucho. Cuando bordo siento cómo me brillan los ojos, cómo se acelera mi corazón y mis manos cuando descubro la historia que quiero contar y cómo la quiero expresar. 

Estudié para aprender a escribir historias y contarlas. Y hoy hago lo mismo, pero las cuento a través del color y las puntadas.

Hoy este es mi trabajo, mi hobby, mi dolor de espalda y cuello. Hoy imprimo fotos en tela y las intervengo con bordado. Hoy creo historias y las cuento como una artista.